Intervención Asistida con Perros. Formación Canina Adaptada. Sierra Noroeste de Madrid


Blog MPS...


Por Jorge Biela Fernández 16 dic, 2017

Asumimos que será nuestro compañero durante muchos años, procurándole un hogar con todas las comodidades posibles y, en el mejor de los casos, se convierte en uno más de la familia, si bien su condición perruna le hace, ciertamente, distinto en muchos aspectos. Aunque confieso, que a veces no veo la diferencia.

Viviremos con él o ella, mil y una anécdotas, y será testigo excepcional de cambios en nuestro entorno más cercano. Durante años compartirá nuestras alegrías, y alguna que otra pena, éxitos, y sin sabores… y con el “pack” todos nuestros cambios de humor… ¡hay que ver que raros e imprevisibles podemos llegar a ser los humanos!…

Día a día, aprenderemos a valorar su compañía, intentando ser buenos amos y mejores compañeros. Pero, quien tenga o haya tenido perro alguna vez, estará de acuerdo conmigo, y perdonará estas líneas que escribo hoy, si digo que en muchas ocasiones, son apoyo perfecto e incondicional, cuando se convierten en cómplices de los momentos más difíciles, porque siempre están ahí, y se acercan a nosotros sin reservas. Parece que tengan un especial magnetismo para servir de terapeutas silenciosos. Sin dar consejos, sin lecciones, sólo pegando su cuerpo al nuestro, “entendiendo” nuestro estado de ánimo a la perfección.

Por esto último, resulta tan difícil hablar de su pérdida, o asumir la despedida de nuestro compañero, cuando nos toca la responsabilidad de evitarle sufrimiento si su calidad de vida, por cuestiones de salud, de enfermedad grave, merma de manera irreversible haciéndose una carga dolorosa para él mismo. La decisión de acudir al veterinario, para escuchar lo que no queremos oír, pero que es una realidad absoluta, es solo nuestra. Debemos tomar la última de las responsabilidades, que es evitar sufrimiento a nuestro compañero y amigo. No resulta nada fácil, y nos apoyamos en el veterinario, intentando vislumbrar un rayito de esperanza en el peor de los diagnósticos. Por esto, es tan importante la labor de los buenos profesionales veterinarios que nos atienden. Ellos nos aconsejaran lo que es mejor en cada caso y, en los momentos más difíciles, nos acompañaran en este trago que irremediablemente tenemos que pasar.

Desde este modesto artículo, quiero dedicarles mis más sincero agradecimiento a Alicia, Sara, Susana y Clara(el orden de los “factores” no altera el cariño que os tengo), de la Clínica Veterinaria Fuente del Moral, en Moralzarzal, por su atención desmedida, su dedicación y profesionalidad, que llevaron durante todo el duro proceso de las enfermedades de mis perretes: Coca, Hook y Cousteau, estéis donde estéis, para vosotros también van dedicadas estas líneas.

En “Mi Perro Sabe…”®, queremos ayudaros a cubrir todas las necesidades, para vuestras mascotas. Por eso, no dudéis en seguir consultando todas las dudas e inquietudes que tengáis en info@miperrosabe.es, y no olvidéis visitar http://www.miperrosabe.es ¡Hasta pronto!

Por Jorge Biela Fernández 01 dic, 2017

Antes de iniciar cualquier maniobra de RCP, debemos comprobar los signos claros que nos indiquen que, efectivamente, nuestro paciente se encuentra en parada cardio-respiratoria. Para ello, debemos confirmar la ausencia de respiración(visible por la ausencia de movimientos de la caja torácica), además de la falta de pulso(comprobación que haremos sobre la arteria femoral en la zona inguinal) y sonido cardíacoevidentes.  Existen otros indicios que acompañan a los síntomas anteriormente citados, que son la cianosis de mucosasy la dilatación de pupilas. La comprobación de estos signos debe ser rápida. Pues la hipoxia cerebral, puede tener como consecuencia lesiones irreversibles si supera los 5 minutos. No olvidemos que esta maniobra es de emergencia, y no una exploración veterinaria rutinaria.

3 Pasos Básicos Necesarios rigen la RCP:

1º) Establecer una vía aérea:Para ello comprobamos fosas nasales y cavidad bucal, asegurándonos que no existe ningún cuerpo extraño que vaya a dificultar la insuflación de aire. Retiraremos, si los hubiera, restos de objetos, babas, comida y/o vómito. Después, retirando la lengua a un lado de la boca, con el fin de que el perro no pueda tragársela en la manipulación posterior, procedemos a realizarle una hiper-extensión del cuello, que facilite el apoyo respiratorio.

2º) Apoyo respiratorio:Consiste en la ventilación asistida, al animal. En un principio debe ser con 1 ventilación larga en cadencia de 1,5 a 2 segundos. En caso de que el animal no respondiera en aprox. 6 segundos, pasaremos a incrementar las insuflaciones de aire en 15/20 por minuto. Para esta operación podemos utilizar una intubación(siempre hecha por personal cualificado); un ambú y mascarillasi dispusiéramos de ello. O en su defecto, nuestra propia boca, para la insuflación de aire directamente por vías aéreas al perro boca-nariz.

3º) Apoyo circulatorio: Una vez comprobada la ausencia de pulso, colocaremos al perro en posición lateral sobre su flanco derecho, para poder practicar la compresión cardíaca, sobre su costado izquierdo,tomaremos como referencia la altura de la axila de su pata izquierda delantera. Para buscar el punto exacto donde realizaremos el masaje. También podemos desplazar hacia atrás, y flexionar el codo del perro y su ángulo superior nos mostrará el punto donde está el corazón. Una vez encontrado el punto, y con las manos entrelazadas, procedemos a realizar la siguiente secuencia de procedimiento

Nota Importante Este protocolo, aquí descrito, ha sido revisado por profesionales veterinarios. Quede claro que esta maniobra, como cualquier otra acción en situación de emergencia, debe realizarse por personas cualificadas para ello. Y por tanto, con conocimiento teórico y práctico para llevarlas a cabo con solvencia. El perro deberá ser remitido con carácter de urgencia a un centro veterinario

Por Jorge Biela Fernández 01 dic, 2017

Se trata de un vínculo interesado, con una clara vocación de satisfacer las necesidades más primarias; principalmente tener al alcance una fuente de comida fácil y segura.

En esta fase no existe, de momento, la necesidad de domesticación, tanto más que la de estabular los animales útiles para su consumo diario. Es más adelante, con la llegada de la agricultura, cuando se establece la posibilidad de usar determinados animales para facilitar las labores propias de esta actividad, de tal forma que se amplían las prestaciones que ofrece tener animales en los núcleos de asentamiento humanos. Sigue siendo una relación vinculada, solo y exclusivamente, a la utilidad sin aparentes lazos afectivos. Hasta aquí esta relación, solo se produce de manera unidireccional, y por propio interés de una de una de las partes exclusivamente; del humano hacia el animal.

Será más adelante, donde encontremos fundamento para destacar que la relación sufre una evolución. Se establece un proceso de cría en cautividad de los animales útiles para el servicio diario. El hombre, directamente y para beneficio propio, favorece esta crianza, dando a sus animales, el descanso y comodidad, entre tareas, para controlar su rendimiento y satisfacer todas las necesidades fisiológicas que necesitan estos para tal fin. Es así, como consigue el éxito en esta operación. Podemos afirmar que éste es el primer paso hacia una reciprocidad, y por tanto el establecimiento del vínculo bidireccional entre humanos y animales.

A este proceso de cría y domesticación, le sucede la selección de ejemplares y especies afines para multitud de tareas domésticas y de consumo directo. Nuevas especies frente a nuevas utilidades.

En el origen de la caza, podemos encontrar los primeros datos de cómo el perro se fue acercando a los asentamientos humanos. Primero fue por puro interés del primero, para obtener comida fácil, de todos aquellos despojos que el hombre desechaba. Poco a poco esos perros que perdieron el miedo al ser humano, permanecieron más tiempo junto a él. En una relación de comensalismo, ayudando en tareas de caza y guarda. La misma ecuación anterior, de cría y selección hizo el resto. El perro evolucionó según las tareas para las que era necesario, fomentando una cercanía cada vez mayor con el hombre, sustituyendo la compañía de sus congéneres en favor de obtener unos beneficios sin competencia cerca del hombre.

Nace así la relación intra-específica entre humanos y perros que llega a nuestros días. El hombre se hace necesario en la cría del perro, y con su intervención, favorece conductas fruto de ese troquelado e impronta.

Cada vez más cerca del hombre, el perro es introducido en los hogares, aparece el rol concreto de los animales, en este caso el perro, como miembro de la familia. Comienzan a establecerse lazos afectivos, y por tanto en términos absolutos un vínculo caracterizado por una relación totalmente bidireccional, en la que ambos actores se benefician psicológica y físicamente. El concepto mascota cobra protagonismo.

Por Jorge Biela Fernández 01 nov, 2017

A lo largo de estos meses de artículos, hemos ido haciendo hincapié en los distintos aspectos del cuidado y educación de nuestros perros. Y lo importante que es, para nosotros, asumir una serie de rutinas, cuando un perro entra en nuestra casa (mejor dicho, en nuestra vida). De este modo, manteniendo unas mínimas normas de comportamiento, tendremos el éxito asegurado, aunque siempre quedarán “flecos”, dependiendo de la idiosincrasia de cada perro, y también de cada humano que se relacione con éste.

Apenas hemos hablado del acto diario, cotidiano y tan necesario como es El paseo. Ese momento lúdico, de relación cercana, de ejercicio imprescindible (mental y físico), que tanto espera nuestro amigo can, y que nosotros, en ocasiones, sólo lo llamamos “sacar al perro” . Esto que en un principio comenzó como una fiesta, en la que todos nos peleamos por llevar la correa, decidir el camino a tomar, o con que pelota jugar y quien se la debía tirar primero, … Se convierte en una carga tediosa y, en ocasiones, hasta molesta. Pues no todos los días tenemos el mismo ánimo para salir, y no siempre hace un día esplendido. Es cuando llegan los turnos para pasear al perro, las discusiones … y ahí, las opciones voluntarias se hacen normas de obligado cumplimiento. Cuando la frase “ahora te toca a ti, que yo lo saqué ayer” es una constante. Y lo más probable, es que a todo esto le suceda la tan resuelta “vuelta a la manzana” , para resolver sus necesidades, rápida y cómodamente (para nosotros), mejor en 10 minutos que en 20. Hasta aquí la visión, y versión, del humano hacia el perro.

Pero, ¿qué tal si miramos, o intentamos ponernos en la situación de nuestro amigo?. El paseo es para el perro, como hemos dicho, un acto lúdico, donde pone en alerta los cinco sentidos, en especial el olfato. La riqueza y variedad de los sitios por donde pasa, se incorporan en su “cartografía sensorial”, y quedan registrados todos los estímulos de ese momento.

Como apunte científico, debemos saber que un perro tiene entre 200 y 300 millones de receptores olfativos, frente a nosotros con tan sólo 5 millones, así pues nuestro perro supera con creces los matices olorosos que nosotros apenas advertimos. Por este motivo, es importante dotar de riqueza ambientalcada paseo, y no repetir el mismo itinerario de un modo mecanizado.

Desde “Mi Perro Sabe…” ®, os proponemos recuperar la tarea del paseo, poniendo en práctica un ejercicio: Si hacéis tres salidas al día con el perro, que vuestros destinos sean diferentes en cada ocasión. Plantearos estructurar el tiempo de paseo, dejando al perro suelto, o con amplitud de movimientos, dándole libertad para ir donde quiera (siempre supervisado por vosotros), y alternarlo con el paseo dirigido, ese en el que ponemos en práctica la norma de caminar a nuestro lado. Suelto o con correa debemos interactuar con él, pues es el principio de toda comunicación. Disfrutad del momento y que nadie os robe vuestro tiempo.

Gracias a todos por mantener viva esta sección. No dudéis en seguir consultando todas las dudas e inquietudes que tengáis en info@miperrosabe.es.

Por Jorge Biela Fernández 02 oct, 2017

Es un tema complicado que necesita ser tratado con respeto, y teniendo en cuenta muchos parámetros, para no errar en el diagnóstico, y procurar una terapia adecuada a cada perro. Mucho se ha escrito sobre el tema, y también, gran parte se basa sólo y exclusivamente en un concepto, a mi juicio algo manido, como es la dominancia.

Lo primero es definir el término, sin antropomorfizarlo, estos es, atribuir cualidades humanas a dicha acción. Así pues, según el diccionario, se trata de “La tendencia a actuar o responder violentamente. Es una respuesta de amenaza o ataque especie-específica, a un estímulo”.

James O`Heare, reputado etólogo canino, en su libro “Tratado Sobre la Agresividad Canina”, habla de dos tipos de agresividad: No afectiva y afectiva.

La agresividad No Afectiva, implica la secuencia depredadora por excelencia: 1º Elegir la presa; 2º Fijar la mirada y acechar; 3º Persecución; 4º Agarrar y morder; 5º Morder y matar, 6º Consumir. A lo largo de la historia de la evolución y selección de razas caninas, se ha ido perfilando esta secuencia, en beneficio de la utilidad que se le fuera a dar a cada perro. Y de este modo, se ha conseguido moldear lo que, por instinto, viene “impreso” en el código genético.

En el segundo caso, la Agresividad Afectiva, también llamada emocional, implica la activación de la estimulación simpática, que controla de un modo muy significativo las emociones. Aquí ya no estamos analizando la secuencia depredadora, sino todo aquello que, de un modo u otro, altera el bienestar del perro, afectando su grado de tolerancia, ante distintos estímulos que generan en éste unas emociones determinadas.

A partir de esta última definición, lo sé, la polémica está servida. Pues debemos enmarcar o redefinir que grado de emotividad, o mejor dicho que emociones, pueden sentir los animales, en este caso concreto, los perros. ¿Dónde acaba el ordeno y mando?, ¿y dónde empieza el adiestramiento cognitivo?…queda abierto el debate para otro momento.

En cualquier circunstancia aislando nuevamente el término, pero teniendo en cuenta todo lo anterior, cuando alguien nos habla de un perro “agresivo”, debemos observar, en cada caso concreto, todos los signos que muestra, el can, en un examen exhaustivo y de manera contextualizada: Mirada (dirección), pupilas (dilatación), boca (abierta o cerrada), tipo de mordida (si se produce), gruñido y/o ladrido (cadencia, frecuencia …), posición corporal (pelo, patas, rabo, cuerpo, …), etc.

Por tanto, debemos hacernos una pregunta: ¿Estamos dispuestos a afrontar el problema de nuestro perro, y ponerle remedio (que no “curarlo”), ante los primeros síntomas de agresividad?

Por Jorge Biela Fernández 04 sep, 2017

Eladiestramiento por presión o Sistema Pressing,está basado en el aprovechamiento de las cualidades instintivas del perro, combinadas con procesos de condicionamiento operante (aprendizaje en el que una respuesta voluntaria se refuerza o debilita según cuales sean sus consecuencias). El perro es presionado, por su guía, hasta que realiza la conducta deseada, momento en que se libera la presión. En este método, los refuerzo negativos priman sobre lo positivos, teniendo en consecuencia una acción mecanizada del perro sobre sus acciones. Es muy importante medir la sensibilidad del alumno, y aplicar la presión adecuada. No todas las razas y/o individuos aceptan este método del mismo modo.

Por contra, el protocolo de trabajo Cognitivo-Emocional, que desarrolló, recientemente, el adiestrador español Carlos Alfonso López García, se basa en hacer pensar al perro,  para que nos ofrezca nuevas respuestas de comportamiento. El perro trabaja por afecto a su guía, y no por la obtención de premio o motivación externa. Las acciones se aprenden, no sólo por la asociación de estímulos, sino también buscando la comprensión del ejercicio, por parte del perro. En un principio, este método se utiliza, principalmente, con perros de asistencia, cuya especialidad necesita que el perro elabore un catálogo de acciones y “tome decisiones” según proceda, por supuesto, siguiendo una pauta que marcará su guía. Imaginemos que el perro de un invidente, recibe la orden de cruzar una calle, si en ese preciso momento están pasando vehículos, el perro NOdebe cruzar, por tanto es éste último, quien debe comprender la acción, y debe, consecuentemente, tomar la decisión de parar.

Dado el nivel de éxito del método Cognitivo-Emocional, en su primera aplicación (perro de asistencia), muchos de los profesionales del mundo del canino, deciden ampliar el campo de trabajo, y aplicarlo en otras disciplinas de adiestramiento. Pues, a demás de tener en cuenta el instinto del perro, y el condicionamiento operante de éste (Sistema Pressing), tiene muy en cuenta los procesos mentales naturales del perro, y su posterior toma de decisiones, demostrando así  la capacidad comprensiva y las múltiples formas de aprendizaje. El método Cognitivo-Emocional, por tanto, basa su éxito en aprender normas comunes, sin acumular y mecanizar comandos, es decir mediante la psicología cognitiva. Dando especial importancia, también, a la gestión emocionalque el perro hace en cada toma de decisiones.

Vaya por delante que desde “Mi Perro Sabe…”®, no queremos hacer juicios de valor sobre los métodos, y mucho menos ofender a los compañeros que emplean uno u otro. Sino matizar las posibilidades que ambos métodos nos ofrecen, y mostrar distintas corrientes de adiestramiento. Cuanto más conocimiento tengamos mejor respuesta daremos a canes y clientes.

Desde “Mi Perro Sabe…” ®, queremos ayudaros a cubrir todas las necesidades, en lo que se refiere a vuestras mascotas. Por eso, no dudéis en seguir consultando todas las dudas e inquietudes en info@miperrosabe.es.

Por Jorge Biela Fernández 01 ago, 2017

Los más previsores, tiene ya cerrados los planes desde hace meses. Pero otros por circunstancias laborales, o porque son más de decidir a última hora, no tiene muy claro cuál será su destino para estas fechas. Por si fuera poco, resulta que, quien tiene perro, debe buscar un destino, cuando menos, que permita mascotas en el recinto hotelero (cada vez existen más establecimientos de este tipo, pero aún son pocos). Súmese ahora que, a nuestro compañero perruno, hay que dispensarle las mismas atenciones que si estuviera en casa: Rutina de paseos, comidas, … y todo ello en perfecta armonía, con nuestra hora del baño en la playa donde, a menudo, no está permitida la entrada a los canes; la salida a restaurantes; visitas culturales, etc... 

¡Vamos!, qué si pensábamos hacer la misma vida, que en casa, con nuestro amigo, nos damos cuenta de que NO será así ya que, el perro, pasará más tiempo sólo que con nosotros, pues tiene veto de entrada en un montón de sitios.

Con estas premisas, es fácil que en lo primero que pensemos, como solución, es en un vecino o familiar que se ocupe, en esta fechas de asueto, de nuestra mascota. Pero no siempre encontramos sustituto adecuado o disponible, así que nuestra segunda opción es una residencia canina tradicional, donde nuestro perro, seguro que estará muy bien cuidado. La mayoría están regentadas por profesionales cualificados, pero para ésta opción, nos asaltan los temores, lógicos, de cómo será su estancia allí, en un chenil, con paseos puntuales, y cuan diferente será del trato casero, que recibe nuestro perro, con nosotros, en un entorno doméstico (pues no todo los perros son “de jardín”, únicamente, sino que viven dentro de nuestras casas).

La opción que os proponemos, desde “Mi Perro Sabe…”®, es dejar a vuestra mascota, en residencia familiar, con profesionales autónomos y cualificados en el mundo canino y veterinario, que disponen de su propia casa, para ocuparse de vuestro amigo can, como lo haríais vosotros en la vuestra. Con una estancia en libertad, sin jaulas o cheniles. Pues el perro compartirá la vida cotidiana, de sus anfitriones, en un entorno hogareño, donde los paseos, y cuidados personalizados están asegurados. Nada que envidiar al trato en una residencia tradicional, y mucho que ofrecer a vuestro perro, sin apenas cambio de hábitos.

Desde “Mi Perro Sabe…”®, queremos ayudaros a cubrir todas las necesidades, en lo que se refiere a vuestras mascotas. Por eso, no dudéis en seguir consultando todas las dudas e inquietudes en info@miperrosabe.es

Por Jorge Biela Fernández 03 jul, 2017

Definamos algunos términos:

Un Reforzador Positivo es todo aquel que, el perro, desería recibir: ya sea una caricia, su juguete preferido o comida. En definitiva, un premio. Un Reforzador Negativo, es todo aquello que desea evitar: Un cachete, una voz severa, un tirón, etc,… por lo tanto un castigo.

Entre los métodos a utilizar, dentro de las corrientes de adiestramiento, existen tres grupos: “Por presión”, se denomina así aquel en el que el perro ejecuta, de manera obligada, una acción, y su premio es liberarlo de la posición u orden aplicada. También podemos adiestrar “por presa”, esto es motivar al perro con su juguete preferido, haciendo que el premio sea recibir éste, cuando se ejecute la acción conveniente. Y por último, adiestrar “por comida”, no tiene demasiada explicación, ya que ante una acción ejecutada con corrección, el perro recibe un estímulo alimenticio. Cada uno de ellos tiene sus pros y sus contras. Tradicionalmente, se enseña mediante una combinación de los tres, “y no va mal” (dirán muchos adiestradores, con razón).

Pero desde hace años aparece un cuarto método, “el clicker”, que se basa totalmente en técnicas exclusivamente de REFUERZO POSITIVO, y sin presión, tan sólo la que genera la mente de nuestro alumno canino, esforzándose por sí mismo, en conseguir su premio, si realiza correctamente la acción que se solicita.

El Clicker es un instrumento sencillo, consiste en una cajita de plástico, con una lengüeta de metal, colocada de tal forma, que al presionarla, con el dedo, emite un sonido uniforme y perfectamente audible. El uso de esta herramienta, con el perro, se basa en el condicionamiento instrumental, pues vinculamos el sonido que emite, “clic-clic”, con un premio que recibe nuestro alumno canino.

Este método, sobre los tres anteriores, nos permite enseñarle al perro un repertorio de acciones que, a priori, podrían parecer muy complejas. Y es básico, para adiestrar perros llamados de asistencia , que sirven de apoyo, en tareas cotidianas, a personas con determinados tipos de discapacidad.

¿Cómo se pone en práctica?: Lo primero, y principal, es tener clara cuál será la acción que queremos enseñar a nuestro perro, p.e .: “1. Ve a la mesilla de noche; 2. Abre el cajón; 3. Coge la funda con las gafas; 4. Tráemelas”. Después dividiremos por unidades independientes de aprendizaje la acción(1, 2, 3 y 4), por último construiremos la escena completa. Parece sencillo, pero implica paciencia, confianza, constancia y flexibilidad con nuestro perro.

Desde “Mi Perro Sabe…”, queremos daros claves para disfrutar, día a día, aprendiendo de vuestros perros. Por eso, no dudéis en seguir consultando todas vuestras dudas e inquietudes en info@miperrosabe.es.

Por Jorge Biela Fernández 01 jun, 2017

Existen muchos casos de personas que, por inseguridad propia o para evitar posibles conflictos, pasean solas a sus perros, sin darles la oportunidad de conocer a otros congéneres, y por tanto de comprobar que la socialización, desde cachorros, es la única vía posible para que los perros se toleren unos a otros. Esto no evitará que ellos se puedan medir, pero si hará que sea sin llegar a la agresión. Siempre, y cuando, los guías caninos, amos o compañeros humanos sepamos interpretar su lenguaje correctamente y nos anticipemos al problema.

Podemos determinar el estado de ánimo de un perro, sabiendo leer, las señales que nos muestra con su cuerpo. No solamente estoy hablando del movimiento de su rabo, también me refiero a su posición. Igual de importante es el erizado del pelo (en lomo y/o base de la cola); la posición lateral, o frontal, que muestran cuando se encuentran con otros perros (y el “baile” circular que ejecutan para olerse mutuamente); la posición de la cabeza, de sus orejas; el rascado o zapateado que hacen seguido de una micción; la intensidad, cadencia y modulado de un ladrido, el bostezo, rascado, sacudidas o temblores…etc. Todo ello conforma el lenguaje de nuestro can. Nos comunica ansiedad, alegría, estrés, agresividad, juego, sumisión , dominancia , … Por eso es tan importante la observación de estos signos, ante estímulos diferentes desde su más corta edad.

A menudo simplificamos un meneo de cola con “está alegre”, sin darnos cuenta, por ejemplo, a qué altura está la cola, o en qué situación muestra dicho meneo. Pues aunque resulte básico, en este signo, puede verse un “semáforo rojo, ámbar o verde”, para nosotros u otro perro.

Por todo esto, es tan importante conocer perfectamente, el lenguaje canino. Solo así podremos anticiparnos en aquellas situaciones que, en ocasiones, nos comprometen. Un perro controlado NO es, necesariamente, el que está sujeto por la correa, sino aquel que sabemos cómo se comportará en todas las situaciones. No debemos olvidar que un perro suelto es la máxima expresión de sí mismo.

Desde “Mi Perro Sabe…”, os ayudaremos a comprender mejor a vuestros compañeros perrunos, dándoos las claves para comunicaros mejor con ellos. Por eso, no dudéis en seguir consultando y seguid escribiendo todas vuestras dudas e inquietudes en info@miperrosabe.es.


Por Jorge Biela Fernández 03 may, 2017

Para explicar los efectos, sobre el perro, de la presión física, y psicológica, que genera el adiestramiento de destrezas específicas, debemos tomar en consideración, algunos aspectos importantes que no deben pasarse por alto. Éstos, una vez ponderados y juntos, conformarán el perfil ideal de nuestro compañero, candidato a perro de servicio.

Uno de los puntos a tener en cuenta, además de la raza, es la naturaleza genética de nuestro candidato, dependiendo de sus orígenes, aflorarán conductas y aptitudes propias de la raza, pero también la herencia de sus progenitores, que hará más fácil su adiestramiento. La experiencia, con ciertas razas y/o el uso adecuado de cruces, entre diferentes tipologías de perros, puede darnos como resultado una suma de virtudes potenciales. Hoy por hoy, ya existen creadas algunas razas que cumplen, los propósitos de las distintas disciplinas de trabajo.

También valoraremos la edad de nuestro candidato, ya que no es lo mismo trabajar con un perro con el que hemos partido de cero, desde la fase de cachorro, con 7 ó 8 semanas, pasando por todos los estadios que conlleva, hasta llegar a la fase de adiestramiento específico (perros de rescate,  en sus diferentes modalidades, detectores de drogas, explosivos, acelerantes del fuego, perros de asistencia, etc,…). O por contra tomar un perro de 1 ó 2 años, acoplarnos a él, y centrarlo en la disciplina de trabajo correspondiente.

Por último, y no menos importante, es la elección correcta del individuo, ya que se trata de un ser vivo, no de una máquina, y por ello, como tal, se expresa y responde a estímulos de manera individual. Esto quiere decir que todas las circunstancias ambientales, que rodean al perro, también moldearán su personalidad. Junto a la elección del individuo, también está la del sexo, pues determina algunas conductas, a valorar, que pueden resultar importantes a la hora de hacer nuestra elección.

Si a todo lo anterior, le sumamos el estrés que genera el ejercicio mental y físico, al que sometemos al perro, tenemos un cóctel que debemos medir muy bien a la hora de pedirle determinados servicios especiales.

Esta es la introducción a mi exposición, desarrollada sobre el estrés en perros de trabajo, en concreto del perro de rescate.

Si quieres ver el trabajo completo: Conceptos de estrés, Programa de adiestramiento, Programa de reducción de estrés, Conclusiones y Bibliografía. Entra en el link que aparece a continuación:

Más entradas
Por Jorge Biela Fernández 16 dic, 2017

Asumimos que será nuestro compañero durante muchos años, procurándole un hogar con todas las comodidades posibles y, en el mejor de los casos, se convierte en uno más de la familia, si bien su condición perruna le hace, ciertamente, distinto en muchos aspectos. Aunque confieso, que a veces no veo la diferencia.

Viviremos con él o ella, mil y una anécdotas, y será testigo excepcional de cambios en nuestro entorno más cercano. Durante años compartirá nuestras alegrías, y alguna que otra pena, éxitos, y sin sabores… y con el “pack” todos nuestros cambios de humor… ¡hay que ver que raros e imprevisibles podemos llegar a ser los humanos!…

Día a día, aprenderemos a valorar su compañía, intentando ser buenos amos y mejores compañeros. Pero, quien tenga o haya tenido perro alguna vez, estará de acuerdo conmigo, y perdonará estas líneas que escribo hoy, si digo que en muchas ocasiones, son apoyo perfecto e incondicional, cuando se convierten en cómplices de los momentos más difíciles, porque siempre están ahí, y se acercan a nosotros sin reservas. Parece que tengan un especial magnetismo para servir de terapeutas silenciosos. Sin dar consejos, sin lecciones, sólo pegando su cuerpo al nuestro, “entendiendo” nuestro estado de ánimo a la perfección.

Por esto último, resulta tan difícil hablar de su pérdida, o asumir la despedida de nuestro compañero, cuando nos toca la responsabilidad de evitarle sufrimiento si su calidad de vida, por cuestiones de salud, de enfermedad grave, merma de manera irreversible haciéndose una carga dolorosa para él mismo. La decisión de acudir al veterinario, para escuchar lo que no queremos oír, pero que es una realidad absoluta, es solo nuestra. Debemos tomar la última de las responsabilidades, que es evitar sufrimiento a nuestro compañero y amigo. No resulta nada fácil, y nos apoyamos en el veterinario, intentando vislumbrar un rayito de esperanza en el peor de los diagnósticos. Por esto, es tan importante la labor de los buenos profesionales veterinarios que nos atienden. Ellos nos aconsejaran lo que es mejor en cada caso y, en los momentos más difíciles, nos acompañaran en este trago que irremediablemente tenemos que pasar.

Desde este modesto artículo, quiero dedicarles mis más sincero agradecimiento a Alicia, Sara, Susana y Clara(el orden de los “factores” no altera el cariño que os tengo), de la Clínica Veterinaria Fuente del Moral, en Moralzarzal, por su atención desmedida, su dedicación y profesionalidad, que llevaron durante todo el duro proceso de las enfermedades de mis perretes: Coca, Hook y Cousteau, estéis donde estéis, para vosotros también van dedicadas estas líneas.

En “Mi Perro Sabe…”®, queremos ayudaros a cubrir todas las necesidades, para vuestras mascotas. Por eso, no dudéis en seguir consultando todas las dudas e inquietudes que tengáis en info@miperrosabe.es, y no olvidéis visitar http://www.miperrosabe.es ¡Hasta pronto!

Por Jorge Biela Fernández 01 dic, 2017

Antes de iniciar cualquier maniobra de RCP, debemos comprobar los signos claros que nos indiquen que, efectivamente, nuestro paciente se encuentra en parada cardio-respiratoria. Para ello, debemos confirmar la ausencia de respiración(visible por la ausencia de movimientos de la caja torácica), además de la falta de pulso(comprobación que haremos sobre la arteria femoral en la zona inguinal) y sonido cardíacoevidentes.  Existen otros indicios que acompañan a los síntomas anteriormente citados, que son la cianosis de mucosasy la dilatación de pupilas. La comprobación de estos signos debe ser rápida. Pues la hipoxia cerebral, puede tener como consecuencia lesiones irreversibles si supera los 5 minutos. No olvidemos que esta maniobra es de emergencia, y no una exploración veterinaria rutinaria.

3 Pasos Básicos Necesarios rigen la RCP:

1º) Establecer una vía aérea:Para ello comprobamos fosas nasales y cavidad bucal, asegurándonos que no existe ningún cuerpo extraño que vaya a dificultar la insuflación de aire. Retiraremos, si los hubiera, restos de objetos, babas, comida y/o vómito. Después, retirando la lengua a un lado de la boca, con el fin de que el perro no pueda tragársela en la manipulación posterior, procedemos a realizarle una hiper-extensión del cuello, que facilite el apoyo respiratorio.

2º) Apoyo respiratorio:Consiste en la ventilación asistida, al animal. En un principio debe ser con 1 ventilación larga en cadencia de 1,5 a 2 segundos. En caso de que el animal no respondiera en aprox. 6 segundos, pasaremos a incrementar las insuflaciones de aire en 15/20 por minuto. Para esta operación podemos utilizar una intubación(siempre hecha por personal cualificado); un ambú y mascarillasi dispusiéramos de ello. O en su defecto, nuestra propia boca, para la insuflación de aire directamente por vías aéreas al perro boca-nariz.

3º) Apoyo circulatorio: Una vez comprobada la ausencia de pulso, colocaremos al perro en posición lateral sobre su flanco derecho, para poder practicar la compresión cardíaca, sobre su costado izquierdo,tomaremos como referencia la altura de la axila de su pata izquierda delantera. Para buscar el punto exacto donde realizaremos el masaje. También podemos desplazar hacia atrás, y flexionar el codo del perro y su ángulo superior nos mostrará el punto donde está el corazón. Una vez encontrado el punto, y con las manos entrelazadas, procedemos a realizar la siguiente secuencia de procedimiento

Nota Importante Este protocolo, aquí descrito, ha sido revisado por profesionales veterinarios. Quede claro que esta maniobra, como cualquier otra acción en situación de emergencia, debe realizarse por personas cualificadas para ello. Y por tanto, con conocimiento teórico y práctico para llevarlas a cabo con solvencia. El perro deberá ser remitido con carácter de urgencia a un centro veterinario

Por Jorge Biela Fernández 01 dic, 2017

Se trata de un vínculo interesado, con una clara vocación de satisfacer las necesidades más primarias; principalmente tener al alcance una fuente de comida fácil y segura.

En esta fase no existe, de momento, la necesidad de domesticación, tanto más que la de estabular los animales útiles para su consumo diario. Es más adelante, con la llegada de la agricultura, cuando se establece la posibilidad de usar determinados animales para facilitar las labores propias de esta actividad, de tal forma que se amplían las prestaciones que ofrece tener animales en los núcleos de asentamiento humanos. Sigue siendo una relación vinculada, solo y exclusivamente, a la utilidad sin aparentes lazos afectivos. Hasta aquí esta relación, solo se produce de manera unidireccional, y por propio interés de una de una de las partes exclusivamente; del humano hacia el animal.

Será más adelante, donde encontremos fundamento para destacar que la relación sufre una evolución. Se establece un proceso de cría en cautividad de los animales útiles para el servicio diario. El hombre, directamente y para beneficio propio, favorece esta crianza, dando a sus animales, el descanso y comodidad, entre tareas, para controlar su rendimiento y satisfacer todas las necesidades fisiológicas que necesitan estos para tal fin. Es así, como consigue el éxito en esta operación. Podemos afirmar que éste es el primer paso hacia una reciprocidad, y por tanto el establecimiento del vínculo bidireccional entre humanos y animales.

A este proceso de cría y domesticación, le sucede la selección de ejemplares y especies afines para multitud de tareas domésticas y de consumo directo. Nuevas especies frente a nuevas utilidades.

En el origen de la caza, podemos encontrar los primeros datos de cómo el perro se fue acercando a los asentamientos humanos. Primero fue por puro interés del primero, para obtener comida fácil, de todos aquellos despojos que el hombre desechaba. Poco a poco esos perros que perdieron el miedo al ser humano, permanecieron más tiempo junto a él. En una relación de comensalismo, ayudando en tareas de caza y guarda. La misma ecuación anterior, de cría y selección hizo el resto. El perro evolucionó según las tareas para las que era necesario, fomentando una cercanía cada vez mayor con el hombre, sustituyendo la compañía de sus congéneres en favor de obtener unos beneficios sin competencia cerca del hombre.

Nace así la relación intra-específica entre humanos y perros que llega a nuestros días. El hombre se hace necesario en la cría del perro, y con su intervención, favorece conductas fruto de ese troquelado e impronta.

Cada vez más cerca del hombre, el perro es introducido en los hogares, aparece el rol concreto de los animales, en este caso el perro, como miembro de la familia. Comienzan a establecerse lazos afectivos, y por tanto en términos absolutos un vínculo caracterizado por una relación totalmente bidireccional, en la que ambos actores se benefician psicológica y físicamente. El concepto mascota cobra protagonismo.

Más entradas
Share by: